La ceremonia del té

Transitamos la vida como fantasmas que no habitan el espacio, y ni siquiera su cuerpo. Corremos, hacemos, dormimos, en el mejor de los casos ejercitamos nuestros cuerpos… y todo ellos sin dar ni el más mínimo significado a las cosas. No estamos aquí. Estábamos ahí y estaremos allá. Pero aquí no.

Y no pasa nada. Podemos seguir adelante con nuestro acelerado ritmo. Nadie nos multará. No iremos a la cárcel. Quizás hasta nos premien por ello. Pero supongo que será doloroso el haber existido de tal forma cuando ya no nos quede tiempo.

Yo quiero luchar por una vida más lenta. Últimamente no lo he hecho bien. He estado en el ‘hacer’. Ya me lo advirtió mi padre hace unos días mientras tomábamos un vino. Y me puse rabiosa, como una se pone cuando el otro tiene razón. Ahí lo volví a a decidir: declaro la guerra a las prisas.

Nadie debería conformarse con vivir la vida con sus sentidos adormecidos. En realidad, podemos llevar las situaciones cotidianas a un nivel más profundo. Podemos caminar los días explorando, siendo capaces de conectar con la belleza de los detalles. Pensemos en el viaje como nuestro verdadero objetivo.

Si a veces tú también te preguntas si realmente estás en esta vida o simplemente vas pasando de puntillas, te aconsejo que busques serenidad en pequeños rituales cotidianos. Se trata de atesorar los momentos, de volver a ti.

Como inspiración te traigo un ritual que me genera paz y placer visual. Se trata de la ceremonia del té, la cual nos llega desde las tierras orientales, donde los detalles tienen mayor importancia que en occidente. Simplicidad y belleza, ambas se fusionan en este ritual que te aportará conexión contigo misma.

Acaricia el momento con los cinco sentidos:

Vista

  • Escoge el rincón de tu casa donde te sientas en paz, el rincón en el que te gusta acurrucarte.
  • Ordena el lugar, coloca unos cojines y pon una iluminación suave.
  • Opta por esa taza especial que tienes en casa. La que compraste en Marruecos, por ejemplo.

Oído

  • Pon una playlist relajante.
  • Si llueve, deja entrar su sonido en la habitación.

Tacto

  • Coge tu manta favorita. Seguro que tienes una peludita.
  • Calienta el agua en un cazo, a la vieja usanza.
  • Coge la taza de té en tus manos y siente su calor.

Olfato

  • Enciende un poco de incienso.
  • Cierra los ojos y deja penetrar el aroma del té. Que llegue a todas tus células.

Gusto

  • Permítete un dulce o una galleta.
  • Bebe el té despacio, de la misma manera en la que vivirás la vida a partir de ahora. Sorbo a sorbo

Y mientras el tiempo se detiene durante tu ritual, vas dejando atrás el pasado y el futuro. Te das cuenta de que sólo existes tú y el momento. De hecho, sería un buen momento para abrazarte. Para abrazarte sin máscaras, para dejarte ser.

«Bebe tu té lenta y reverentemente como si fuera el eje que hace girar el mundo: lentamente, serenamente, sin precipitarte hacia el futuro», Thich Nat Han.

4 comentarios sobre “La ceremonia del té

  1. Mientras leía «lentamente» toda la ceremonia del té recordaba (vaya! ya haciendo dos cosas a la vez) cómo en una ocasión, un amigo que era profesor de Arte de profesión, había renunciado por un tiempo a ella y se dedicaba al trabajo de albañil. Todos los que le rodeaban pensaba que era un excentrico que podía permitirse dicha excentricidad por tener su trabajo asegurado a la vuelta y un sin fin de comentarios más de los cuales él pasaba ampliamente. Un día me confió lo siguiente. En sus tiempos de albañil había sido feliz. Trabajó por su cuenta. Lentamente colocaba un ladrillo sobre otro, sin prisa y centrado en ese colocar cemento, colocar ladrillo, mientras se centraba en colocar y respirar. Decía que había sido una meditación constante. Yo también saqué conclusiones a esa experiencia (no mía). Una, que hay que tener lo mínimo asegurado para vivir porque en caso contrario difícilmente se logra atenuar la ansiedad y a la otra conclusión que llegué y que ahora me confirma esta ceremonia del té, es que podemos hacer de cada acto de nuestra vida una «ceremonia consciente» . Preparar un té, colocar un ladrillo o simplemente pasar la escoba por la habitación. Eso sí, siempre conscientes de lo qué estamos haciendo y bien centrados en nuestra respiración. Trabajo diario. Abrazos bien apretujados para ti. Mentxu

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    1. Mentxuuuuuu!!!
      Me encanta tu comentario! Todo lo que comentas está totalmente alineado con el estilo de vida que quiero llevar. El mismo gozo que sentía tu amigo al colocar los ladrillos siento yo, por ejemplo, al limpiar la casa. Me resulta una tarea placentera porque me mantiene totalmente presente, porque siento que estoy mimando mi hogar. Y, como dices, esa sensación se puede extrapolar a todos los ámbitos de nuestra vida. Sigamos explorando este maravilloso camino!
      Un abrazo grande y goxo goxo para mi hondarribitarra favorita!

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  2. A veces vamos tan rápido por la vida que pierde todo el sentido. Me ha gustado leer tus ejemplos para apreciar el momento, para estar aquí y ahora. Yo cuando siento que me voy mucho de rumbo intento reservarme un rato una tarde y darme un baño calentito con lavanda, una buena infusión y una playlist con sonidos de la naturaleza. Salgo como nueva!
    y ahora que hace frío te pones un jersey gordito y unas zapatillas calentitas y parece que has renacido🙏😌

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