3 tips para dejar de tomar decisiones desde el miedo

Aunque el miedo es una emoción necesaria para nuestra supervivencia, puede llegar a convertirse en un veneno que lo tiñe todo y nos hace tomar decisiones sesgadas e ineficaces. Diría que es como esa amiga que nos aconseja mal, que cuanto más radiantes estamos, más nos critica. La dificultad reside en que el miedo suele dirigir nuestra vida sin que seamos conscientes de ello, y sin darnos cuenta nos basamos en la constante necesidad de protegernos para tomar decisiones importantes. Pero… ¿sale rentable vivir para no morir? ¿merece la pena depositar toda tu energía en tratar de protegerte? La respuesta es muy personal. Hay quién tiene convicción en querer sentirse constantemente seguro. Pero pregúntate lo siguiente:

¿Sueles tardar horas en tomar hasta las decisiones más banales?

¿Aceptas hacer planes que realmente no te apetecen por miedo a decepcionar a los de tu alrededor?

¿Estás aplazando ese viaje que tanto deseas por la pereza de salir de tu zona de confort?

¿Te aterra dejar esa relación de pareja porque crees que no vas a encontrar a nadie más?

Si esta estrategia de vida te genera más malestar que otra cosa, aquí van 3 ideas para ir evolucionando hacia una vida más libre.

  1. ANALIZA LAS MOTIVACIONES DE TUS DECISIONES

Cuando estés a punto de tomar una decisión, para un momento, y haz la siguiente reflexión: ¿Qué emoción es la que me está llevando a escoger esa alternativa? ¿Es el miedo? o ¿es la ilusión?

Si el miedo es la motivación, ¿de qué te estás protegiendo? ¿Podría haber una alternativa distinta que te aportara mayor ilusión o beneficio? ¿Te sientes capaz de afrontar el miedo si te decides por esa otra alternativa más ilusionante?

Mi experiencia personal me ha hecho aprender que las mejores decisiones que he tomado son las que me han generado un ligero cosquilleo en la tripa. Todas esas opciones tenían su ingrediente de «temor», pero me sentía lo suficientemente capaz de avanzar a pesar de ello. En conclusión, el miedo no va a desaparecer, pero si la decisión que estamos a punto de tomar te genera ilusión, o tu intuición te dice que es por ahí… no te vas a equivocar. Simplemente se trata de gestionar ese miedo (en el siguiente punto veremos cómo hacerlo).

Beneficios de analizar las motivaciones de tus decisiones: poco a poco aprenderás a usar tu brújula interior para tomar decisiones y cada vez se te hará más fácil saber «por dónde es».

2. PERMÍTETE SENTIR EL MIEDO

Huir nunca fue buena estrategia, excepto en la era de los mamuts. Hoy en día debemos hacer lo contrario: mirarlo de frente. El miedo es un mamut muy terrible porque cuanto más huyes, más grande se hace. Por ello es mucho más inteligente sentirlo, aceptarlo y no alterarse demasiado ante su presencia.

Cuando nos disponemos a tomar una decisión que sabemos que es la correcta, pero el miedo nos ataca una y otra vez, no debemos hacer ningún tipo de esfuerzo para minimizarlo. Trátalo como a un amigo muy pesado que cuanto más le discutes las cosas, más se te pega. No entres en debate con tu miedo, solamente míralo y no le digas absolutamente nada (encefalograma plano). Mantente impasible y se acabará marchando por aburrimiento. Y, por supuesto.. ¡volverá! Pero cada vez más espaciado en el tiempo y con menor intensidad.

Beneficios de sentir el miedo: aprender a controlarlo y afrontar situaciones que de otra forma no te atreverías.

3. IR DE LO MICRO A LO MACRO

No se puede comenzar conquistando el Everest si ni siquiera subes las escaleras de tu casa andando. Necesitamos ponernos pequeños retos que superar. Si te cuesta hablar en público, no intentes dar una charla con 800 asistentes. Primero, junta a tus 5 amigos de toda la vida y, bajo la amenaza de no atender más sus problemas amorosos, oblígales escuchar esa presentación que tienes que hacer en el trabajo. Otra de las opciones puede ser obligarte de exponerte en cualquier situación de tu vida diaria en el que tengas público (en clase, en las reuniones de trabajo, etc.).

El otro día le comentaba a una amiga que cada vez que me tengo que enfrentar a hablar delante de más de 3 personas, mi corazón comienza a latir de forma frenética… tanto que al principio me visualizaba tumbada en el suelo con un ataque cardíaco. He podido comprobar que a pesar tirarme a la piscina, en ninguna ocasión he vivido un final tan trágico. Por lo que mi lema cada vez que tengo que hablar en público es, «tranquila, probablemente esto no hará que termines en la UCI».

Beneficios de ir de lo micro a lo macro: Cada vez que te enfrentes a tu miedo, aunque sea en pequeña escala, tu cerebro se irá modulando y cada vez podrás afrontar mayores retos (y da un gustazo terrible).

6 comentarios sobre “3 tips para dejar de tomar decisiones desde el miedo

  1. Me ha gustado mucho Laida!
    Me gusta cómo te expresas, cuando pones ejemplos propios y tus toques de humor 😊
    Me ha recordado al libro que me estoy leyendo “ Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida” de Dale Carnegie.
    👏🏻👏🏻👏🏻

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  2. Me ha gustado mucho y muy apropiado para el momento que vivimos. Muy de acuerdo con tus planteamientos. Yo añadiría que al igual que se necesita un poco de estrés para actuar, el miedo o la prudencia, ya que en algunos momentos parece que se diluyen, es necesario. Como siempre en su justa medida. La clave: el equilibrio. Que el miedo no se convierta en patológico y que el estrés no nos lleve a enfermar. Abrazos mil. Mentxu

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