“Cada (tic-tac) es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno resuelva como pueda” Frida K.

Frida Kahlo nunca me había llamado la atención. Pierdo curiosidad cuando la imagen de un personaje se explota demasiado y se nos condena a sufrirla en todo tipo de accesorios cutres de merchandising. Pero en mi último cumpleaños, en pleno confinamiento, mi ama me regaló su biografía escrita e ilustrada por María Hesse, y durante cuatro noches Frida y la luz tenue de mi lámpara de mesa fueron mis compañeras. Después de jornadas estresantes de teletrabajo y encierro, ella me invitaba a viajar por su particular universo. Y así, pude conciliar un sueño más sereno. A partir de entonces, me entraron ganas de más y empecé a indagar sobre la vida de la artista.
Frida, símbolo del feminismo y las ganas de vivir, criatura colorida en un mundo de grises, nos reta a ser fieles. Fieles a nosotros mismos, a vivir de acuerdo con nuestra esencia. Intentar comprenderla es sumergirse en un laberinto sin fin, pero la punta del iceberg que nos enseña con sus pinturas, frases y anécdotas, nos muestra a una persona que persiguió la honestidad durante toda su vida. Con este texto he intentado recoger una pizca del espíritu de Frida y ofreceros unas pildoritas de magia. Observémosla un rato, disfrutemos de su compañía:

«Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior»
Frida recién nacida
Nació el 6 de julio de 1907, pero siempre decía que había nacido en 1910, año que comenzó la Revolución mexicana, con la cual se sentía totalmente afín. Desde los primerísimos comienzos observamos que la realidad y la ficción se entremezclan en la historia de Frida, de forma que aconsejo dejar de lado los convencionalismos para escuchar a este alma libre.
Frida sufrida
Si se pudiera medir el sufrimiento, el de Frida rebasaría el tamaño de su querido Mexico. Cuando era pequeña contrajo poliomielitis y unos años más tarde, a los 18, sufrió un accidente gravísimo cuando viajaba en autobús. Su cuerpo quedó fracturado y atado a la enfermedad para toda la vida. Pero a cambio de la oscuridad, el universo siempre regala un tesoro, y si no hubiera sido por sus largos periodos encamada, Frida probablemente nunca hubiera empezado a pintar. Lo extraordinario en ella era cómo cogía todo ese sufrimiento y lo convertía en arte. Arte colorido, imágenes llenas de flores y vida. A pesar de que muchos días estaba más cerca de la muerte que de la vida, ella pintaba en intensos colores.

«Bebía para ahogar mis penas, pero las muy desgraciadas aprendieron a nadar»
Frida en la Casa Azul
Tanto en su infancia como en su matrimonio con Diego Rivera, vivió en la casa azul. Una casa construida por su padre, con un patio central y los cuartos rodeándolo. ¿Quién no soñaría con vivir en la casa azul? ¿Cómo se imagina uno la casa azul? Era una casa llena de plantas y pasión, impregnado de un cosmos creativo.
Frida enamorada
Una montaña rusa de amor y desamor. Así fue la relación de Frida Kahlo y Diego Rivera. Las constantes infidelidades de Diego, un hombre cuyo médico diagnosticó como «incapaz para la monogamia», fueron el mayor motivo de desdicha de Frida, junto con su accidente de tráfico. Pero la pasión que sentía por aquel hombre obeso y estéticamente poco agraciado, también la mantuvo presente en el hilo de la vida. De aquella rosa llena de espinas, la que más la atravesó fue que Diego comenzara una relación con su hermana pequeña, la más querida: Cristina. Quizás fue un intento de olvidar, de ser libre, el hecho de que Frida diera rienda suelta a su sexualidad con relaciones extramatrimoniales heterosexuales y homosexuales. Se dice que tuvo una bonita relación con Chavela Vargas. Ésta fue la carta que le escribió a su amigo Carlos Pellicer cuando conoció a la cantante:
“Carlos,
Hoy conocí a Chavela Vargas. Extraordinaria, lesbiana, es más, se me antojó eróticamente. No sé si ella sintió lo que yo. Pero creo que es una mujer lo bastante liberal que si me lo pide no dudaría un segundo en desnudarme ante ella. ¿Cuántas veces no se te antoja un acostón y ya? Ella, repito, es erótica. ¿Acaso es un regalo que el cielo me envía?
Frida K.”
Frida no pudo tener hijos, a pesar de sus varios intentos. Y quizás ésta fuera la amargura más amarga de su vida.

Frida pintora
Los cuadros de Frida Kahlo nos revelan profundos sentimientos en los pequeños detalles. Quizás un ojo poco entrenado no pueda llegar a ellos, pero si nos detenemos a escucharla, Frida nos susurrará sus secretos. Calificaron sus obras como surrealistas, pero ella no se sentía identificada. Decía que pintaba su propia realidad. Lo que sí sabemos con seguridad es que todos y cada uno de los acontecimientos más importantes de su vida están recogidos en su obra, impregnada de colores y elementos extravagantes, los cuales son fiel reflejo de su espíritu festivo-dramático. Así pues, los críticos están de acuerdo en que es imposible separar el arte y la propia vida de la artista.

«No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero, lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser»
Frida moribunda y rebelde
En sus últimos años Frida se encontraba muy deteriorada físicamente. En el año 1953, uno antes de su muerte, tuvo lugar su única exposición individual en México. Los doctores le prohibieron acudir a la misma, pero finalmente Frida asistió en su propia cama. La pusieron en medio de la sala y ella rió, bebió y cantó para los asistentes.
«Doctor, si me deja tomar este tequila le prometo no beber en mi funeral»
Frida y su irónico adiós
Frida Kahlo partía para siempre a sus 47 años, después de toda una vida pendiendo de un hilo muy fino. Una semana antes de su muerte, mojó su pincel en pintura roja y pintó sobre su cuadro de sandías la siguiente frase: «Viva la vida – Coyocán 1954 – México».
El cuadro llevaba unos años pintado, pero lo eligió de forma muy consciente porque las sandías están asociadas al Día de los Muertos y las figuras de los esqueletos. Se dice que la frase que escribió sobre él, era un acto de rebeldía para dar respuesta al fascismo y al «¡Viva la muerte» de José Millán-Astray (fundador de la legión).
«Espero que la salida sea gozosa y espero no volver jamás»
Gracias por tanto, Frida, mujer libre y valiente.
